Rafael Chirbes: deskubrimendu bat

Rafael Chirbes: deskubrimendu bat

rafael chirbes

Ez nuen ezagutzen. Crematorio atera berritan Sautrelarako elkarrizketa egiteko aukera suertatu zitzaigun. Nago, idazle handi bat deskubritzeko plazerra izan genuela.

Bere liburuetan bezainbeste gustatzen zait Rafael Chirbes ematen dituen elkarrizketetan. Donostiara datorrela-eta, hemen berari (En la orilla) liburua berriaren aitzakian egin dizkioten elkarrizketa batzuetako pasarte batzuk, ezagun ez duenak ezagutu nahi badu:

  1. Hay una especie de sálvese quién pueda. Hemos vivido una etapa en la que todos querían participar de la gran tarta y ahora parece que reclamamos solidaridad o piedad hacia los que lo están pasando peor. Pero la mayoría llevamos una vida muy provisional y a casi nadie se le ocurre decir que esta familia se venga a vivir con nosotros, que tampoco sería la solución. Yo creo que ahora es de buen gusto estar indignado, tener corazón, apiadarse de los demás en estos momentos, pero en realidad todo sigue funcionando como funcionaba, porque debajo de esa indignación no parece que haya ningún proyecto político ni social, no hay un sujeto histórico que canalice todo esto. Hace unos años era la clase obrera la que nos iba a llevar al paraíso. Ésa ha desaparecido porque ahora no sabemos cómo nos llamamos los que no mandamos. Hay mucho cabreado, pero también por puro egoísmo. En general, esos movimientos de indignación pueden tener muy malos resultados, como conocemos por la Europa de los años veinte y treinta.

    Elkarrizketa, osorik, Micro-revistan.

  2. La dignidad era llevarte limpio y que estuvieran bien cosidos los rotos y estuviera todo perfecto. Todo eso se ha olvidado. Cuando yo lo pienso a veces, nosotros veíamos las películas neorrealistas y los críticos decían: retratan un ambiente y tal… No, nosotros éramos los protagonistas de las películas neorealistas. No es que retrataran un ambiente, es que éramos nosotros. No nos apiadábamos o nos reíamos por gente más pobre que nosotros, nos reíamos y nos apiadábamos de nosotros mismos. Eso desaparece en los sesenta, y ya a partir de los ochenta todo eso pasa a ser voluntariamente olvidado. Había que olvidar todo eso. Éramos Europa y todo eso lo que hace es impedirnos ser Europa. Bueno, esto termina con el capítulo descabellado del especulador que sale ahí y dice: “Ahora vivimos valores más franciscanos”. Pues sí, hemos entrado en la fase de ir a nuestro sitio. Lo malo es que ya no quedan carpinterías ni fontanerías ni fábricas de nada ni minas. Ahora somos unos parados sin oficio.

    Elkarrizketa, osorik, ABCn

  3. Bajo el aparente caos, avanza con paso firme hacia la oscuridad: de momento hemos llegado a un mundo bastante siniestro, en el que la gente juzga en televisión a los supuestos culpables de un crimen tomando como pruebas de su culpabilidad que tienen una mirada huidiza, o que son ariscos con la prensa; salgan a la hora que salgan de los juzgados los criminales, siempre hay gente a la puerta que los abuchea y les grita y les llama asesinos, gente que no son familia de la víctima ni la conocen de nada, pero que arden en deseos de justicia y a la que la derecha escucha con cariño porque le sirven en bandeja la querida cadena perpetua y, si te descuidas, la pena de muerte. Veo que hemos llegado a un mundo en el que puedes contemplar en la prensa un video en el que media docena de mossos se agachan en torno a alguien tendido en el suelo y lo encubren, como si lo estuvieran reanimando, o sometiendo a una operación, y de entre la masa que forman los cuerpos de los mossos salen unos alaridos atroces (¿qué le estarán haciendo?, ¿qué forma de atender al paciente es esa?), y resulta que estos osos uniformados o gorilas salvajes lo que están es apaleando y pataleando a un hombre que aúlla de dolor, y ves en el vídeo cómo agitan los brazos y cómo sueltan las patadas, y ves que hay gente cerca que mira, y eso ocurre en el centro de Barcelona, en el corazón de Cataluña, gente que se está quieta viendo cómo los mossos se cargan a un tío –se lo cargaron- y hay un espectador que ejerce su derecho a decidir y se mueve o dice algo, pero surge un gorila que se abalanza sobre él y lo secuestra con todos sus derechos (salut, companys, ja tenim la nostra policía); en fin, veo así el país, en un mundo en el que en sólo un mes los servicios secretos yankis han espiado setenta millones de conversaciones muchas de ellas de tipos que están convencidos de que el capitalismo es un sistema de explotación escandaloso, pero que, al fin y al cabo, es un sistema que deja en paz tu vida privada: y no quieren darse cuenta de que ni siquiera eso es verdad (están asustados con su casa, con su trabajo, con su salud), no quieren darse cuenta de que no hay ni trabajo digno, ni sueldo decente, ni vida privada; que lo que uno dice o hace en el comedor de casa o en la cama se pasea por los ficheros de unos y otros, por los juzgados, por las comisarías, por las oficinas de empleo o por las sedes de las empresas y de los partidos políticos que saben quién es el que es ovejuno en el trabajo y quién de rabo torcido, o quién les vota y quién no, y obran en consecuencia. Entonces, ¿qué queda del sagrado individuo que el capitalismo dice defender? Aquí, por poner un ejemplo de despropósito, puede haber un héroe popular de izquierdas que espía las conversaciones entre un acusado y su abogado (¡coño, es que hasta con Franco hacían como que respetaban ese derecho!) con la excusa de que hay que desenmascarar a la derecha corrupta. Con esa filosofía, que no es filosofía, sino basura a la medida de sus conveniencias, llevan unos y otros cargándose las libertades y acostumbrándonos a las mayores ignominias desde el año 80 hasta hoy. Para atrás como los cangrejos, así vamos. Sólo son algunos ejemplos de cómo veo el país y de por qué me da miedo salir de la tripita del buey o de que se acuerden de mí.

    Elkarrizketa osorik, Sin Permison.

  4. Gaur egun subjektu sozial kolektibo argi bat ez dugunez, eta garai indibidualetan bizi garenez… nobelak subjektu kolektibo bat behar du: zerbait nahi duen, zerbaiten asmoa duen norbait, jendarte bat. Eta nobelistak antzinako Greziako antzerki idazleak bezala jokatu behar luke. Haiek gatazka bat eszenaratzen zuten, eta jendea hau ikusitakoan kritikatua sentitzen zenez, katarsi bat gertatzen zen. Jokatu beharko genukeen katarsi funtzio horretan, ez dakigunez noren ordezkari garen, ez nor garen ez non gauden, aurrera eta atzera ibiltzen gara, eta irrist egiten dugu, eta zaputzak hartzen ditugu… “

    Elkarrizketa osorik, Berriarako egin nion, Por cuenta propia liburua argitaratu zuenean.

 

(Jatorrizkoa nire blogean)

deskubrimentu bat, jon benito, literatura, rafael chirbes
Jon Benito

EHUN GINEN - Idazlea, gidoilaria

Zer duzu buruan “Rafael Chirbes: deskubrimendu bat”-ri buruz

  • Sautrela

    Sautrelan datorren zapatuan, hilak 14 eta arratsaldeko hiruretan, emango dugu berarekin eginiko elkarrizketa. Jon Benitok aipatzen duen saio hura, ostera, EITB-Nahieranen dago.
    Eta nola diren gauzak, Beñat Sarasola, gaur Sautrelakide dena, ageri da lehenbizikoz bertan, zertaz eta Durangoko Azokaren inguruko kontuez

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